El curling es un deporte de precisión con poca presencia en videojuegos fuera de años olímpicos, y esta entrega para DS lo aprovecha explotando lo que mejor sabe hacer la consola: convertir el lanzamiento y el barrido de la piedra en gestos de stylus, con física simplificada pero funcional. Apuntaba tanto a fans genuinos del deporte como al público que buscaba un simulador deportivo de nicho distinto a fútbol o básquet.
No dejó gran huella comercial, pero es representativo de cuánto la DS incursionó en deportes minoritarios gracias a lo económico que resultaba producir este tipo de simuladores.
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