En la línea de los simuladores de oficios para chicos, el juego pone al jugador en el rol de un agente de policía: patrullar, atender llamados y resolver situaciones simples a través de minijuegos, con un tono liviano y sin violencia real.
Es un producto de nicho europeo, parte de la ola de software de 'profesiones soñadas' de fines de los 2000. Su interés hoy es principalmente nostálgico.
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