Con una premisa que se traduce literalmente como "Convertirse en bruja", el juego propone una fantasía de aprendizaje mágico: preparar pociones, aprender hechizos y superar pruebas para ganarse el título de bruja, en un tono amable pensado para el público infantil japonés.
Es una de las tantas variaciones del simulador de "vida fantástica" que la DS produjo para chicas jóvenes en Japón, con la magia como excusa temática antes que un sistema de juego complejo. Quedó exclusiva de ese mercado.

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