Silly Bandz nació como una moda de pulseras de goma con formas —animales, letras, objetos— que se volvió un fenómeno de coleccionismo entre chicos de escuela primaria hacia 2010, y este videojuego traslada esa dinámica de colección e intercambio a un formato de minijuegos.
Es un ejemplo directo de cómo una moda pasajera de accesorios físicos buscó su correlato digital para capitalizar el interés mientras duraba la tendencia, algo muy habitual en el catálogo de licencias menores de DS.

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