Apoyado en la marca SmileyWorld -la empresa detrás de la cara sonriente amarilla que dio origen al emoji-, el juego reúne pruebas simples de habilidad ambientadas en una isla tropical, pensadas para un público infantil.
Es un licenciado de marca poco convencional, más cercano a un logo que a una ficción propia. Su interés hoy es sobre todo curioso, como reflejo de la omnipresencia comercial de la carita sonriente en esos años.
If you liked this one