Boliche directo y bien resuelto: elegir ángulo, efecto y potencia, y leer el carril como manda el oficio. Con soporte multijugador amplio, fue habitual de reuniones familiares y salas de espera de los noventa. El deporte de salón traducido a 8 bits sin adornos ni pretensiones: strikes o nada.
If you liked this one