La edición estadounidense vistió a Galaga con un subtítulo tremendista, Demons of Death, pero adentro late el mismo arcade perfecto de Namco: formaciones enemigas hipnóticas, rayos tractores y la legendaria nave doble. Port sólido que llevó la fiebre de las recreativas al televisor familiar. El nombre asusta; el juego enamora, hoy igual que en los ochenta.
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