Konami se lució: Gradius II llegó a Famicom con chip VRC4, sprites enormes, soles llameantes y la elección de arsenales que definió a la secuela arcade. Técnicamente entre lo más impresionante de la consola, nunca salió de Japón en su época, alimentando su leyenda de importación. El Vic Viper en su mejor hora doméstica de 8 bits.

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