La película navideña más taquillera de su era llegó a la NES: Kevin McCallister corre por la casa sembrando trampas y esquivando a los ladrones durante veinte minutos eternos. Diseño de persecución simple sobre licencia gigante. Cápsula del fenómeno Culkin: la Navidad de 1991 también se jugaba, aunque doliera un poco.
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