Taito llevó su serie de béisbol al territorio más sagrado del deporte japonés: el torneo nacional de preparatorias. Equipos escolares, gradas enfervorizadas y ese dramatismo de manga deportivo que convierte cada entrada en cuestión de honor. La saga Harikiri era la respuesta de Taito a Famista, con físicas propias y cariño evidente por el detalle.

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