Rareza homebrew de nombre deliberadamente turbio: una invitación al estacionamiento que suena a cine de medianoche. La escena independiente de NES abraza estos tonos de serie B con humor consciente. Más allá de la anécdota, documenta la libertad temática del homebrew: nadie aprueba contenidos, nadie los frena, y esa es exactamente la gracia.

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