Bajo su título completo japonés, esta segunda entrega retoma el duelo de dados con modos renovados y un ritmo más estratégico que el original. Las cadenas de caras iguales iluminan el tablero como un pequeño planetario. Nunca cruzó el océano, lo que la convirtió en pieza codiciada entre quienes coleccionan puzzles japoneses de la era dorada.

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