En papel es un juego de rally; en pantalla, un delirio: etapas donde el coche esquiva ataques, secciones a pie, buceo y giros argumentales imposibles. Paris-Dakar Rally Special es leyenda del catálogo japonés por su excentricidad absoluta. Nadie que lo haya jugado logra describirlo sin sonreír: el Dakar pasado por el filtro del absurdo Famicom.

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