Rareza de Taito protagonizada por un detective robótico en estética super deformed. La investigación de casos se alterna con secuencias de acción, en la línea de los híbridos policiales que Japón produjo a comienzos de los noventa. Nunca cruzó el océano y quedó como una de esas curiosidades que hacen del catálogo Famicom un territorio inagotable.

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