Título del catálogo mundial cuyo nombre, cruce de siamés y diamante, es ya una declaración de rareza. La escena extendida de la consola cultiva estos bautismos enigmáticos que obligan a insertar el cartucho para entender la propuesta. Piezas así conservan intacto el placer del descubrimiento a ciegas, cada vez más escaso en el medio.

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