Matamarcianos de fórmula clásica: una nave contra la invasión, oleadas que aprietan y la vieja aritmética de reflejos contra paciencia. Pertenece a esa constelación de shooters de catálogo paralelo que mantuvieron el género en circulación permanente sobre hardware de 8 bits, donde la premisa cabe en el título y la diversión, en los primeros diez segundos.

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