Remake tridimensional del clásico arcade de Konami de 1981 que Hasbro Interactive convirtió en un éxito sorpresa de PS1, demostrando que las marcas retro podían venderle nostalgia a una nueva generación de jugadores. Su éxito comercial fue tan grande que resucitó a Frogger como franquicia activa durante toda la década siguiente, algo que pocos habrían apostado antes de su lanzamiento.
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