Spot era la mascota publicitaria del refresco 7-Up, y en los noventa protagonizó varios videojuegos, algo impensable hoy. Goes to Hollywood lo lleva a recorrer sets de cine clásicos en un plataformas isométrico. Es de los últimos coletazos de una era en que las marcas de bebidas producían juegos propios. Salió en Estados Unidos, en inglés.
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