Simulación japonesa dedicada a la gloria de los caballos de carrera, otro miembro del nutrido linaje de títulos de turf que la consola recibió en aquel mercado. Combina la crianza con la competencia en pista, un cóctel que en Japón tenía público asegurado gracias a la enorme cultura de apuestas hípicas. Nunca hubo intención de exportarlo a Occidente.

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