Edición alemana del Toonenstein de los Tiny Toons, publicada con el subtítulo Geisterstunde, la hora de los fantasmas. El contenido es el mismo laboratorio paródico y las mismas pruebas infantiles de la versión estadounidense, adaptados al idioma local. Alemania era mercado prioritario para las licencias familiares, y por eso recibía su propio prensado casi siempre.
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