Continuación de Carnage Heart, la propuesta más radical de Artdink: el jugador no controla los mechas, los programa. Se diseña el chasis, se eligen las armas y se escribe la lógica de comportamiento mediante un editor de diagramas; después solo queda mirar cómo tu criatura se enfrenta sola al enemigo. Estrategia cerebral, exigente y sin concesiones, para un público muy particular.

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