Coded Arms acompañó el debut de PSP como uno de los pocos shooters en primera persona disponibles desde el arranque de la consola, ambientado en un ciberespacio de niveles generados donde el jugador se infiltra como un hacker que combate programas de seguridad hostiles.
Su mayor aporte fue demostrar que el género podía funcionar en una portátil con un solo stick analógico, aunque el esquema de control -apuntar con los botones frontales- generó opiniones divididas entre quienes buscaban la fluidez de un shooter de sobremesa.

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