Título coreano cuyo nombre significa la casa de los fantasmas: acción de mansión embrujada con espectros, sustos y limpieza sobrenatural a golpe de reflejos. Llegó al mercado surcoreano por el circuito de cartuchos sin licencia que caracterizó a la región. Los caserones malditos fueron escenario fetiche de los 8 bits, y Corea no quiso quedarse fuera.

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