Cuarta temporada de Famista en la consola: renovación de plantillas, ajustes finos y la misma alma de béisbol accesible que la saga cultivaba desde los ochenta. Su regularidad anual la convirtió en cronista involuntaria del béisbol profesional japonés de la década. Para el aficionado, cada entrega es una añada más de la misma buena cosecha.

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