Spider-Man trasladó al Trepamuros a un Nueva York tridimensional donde balancearse entre edificios usando telarañas, con una trama que reunía a villanos clásicos como el Duende Verde, el Doctor Octopus o Rhino, y sistemas de sigilo y sentido arácnico que anticipaban ideas que la saga profundizaría en entregas posteriores. Lo desarrolló originalmente Neversoft para PlayStation, y el port a Nintendo 64 estuvo a cargo de Edge of Reality, publicado por Activision en el año 2000.
Fue uno de los juegos de superhéroes mejor recibidos de su generación, elogiado por capturar la sensación de columpiarse por la ciudad como pocos títulos lo habían logrado hasta entonces. Sigue siendo, más de dos décadas después, uno de los puntos de partida obligados para trazar la historia de los buenos juegos de Spider-Man.
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