Trip-A-Tron, obra de Jeff Minter bajo su sello Llamasoft en 1988, no propone ganar sino contemplar: un sintetizador de luz donde cada tecla dispara formas, colores y tormentas visuales que acompañan la música que uno quiera poner en la habitación.
El pastor de llamas psicodélicas construyó culto con estas máquinas de éxtasis casero. Software como instrumento: se toca, se afina y se comparte a luces apagadas.
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