Cartucho de Game Boy Color que aprovecha la licencia de E.T. para ofrecer una especie de compañero digital, en pleno auge de las mascotas virtuales del cambio de siglo. El extraterrestre de Spielberg arrastra el peor historial del medio desde el desastre de Atari en 1982. Documentación escasa sobre su contenido; no le inventamos virtudes.

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