Entrega de la serie Gojira-kun, editada en Japón, que hace algo inesperado con el monstruo de Toho: en lugar de arrasar ciudades, lo pone a resolver rompecabezas de bloques y recorridos. El resultado es un puzle con estética kaiju, tierno y estricto a la vez.
Es una de esas licencias que se permiten torcer el tono de la marca y salen ganando. Para quien conozca a Godzilla solo por el rugido y el fuego atómico, verlo así es una pequeña revelación.

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