Con la gatita más famosa de Sanrio como protagonista, este cartucho propone una aventura de tono infantil ambientada en un museo con toques mágicos, en línea con el resto del catálogo licenciado de Hello Kitty en Game Boy.
Como casi todo lo relacionado con la marca en la consola, estuvo dirigido exclusivamente al público japonés más joven y nunca se planteó una salida internacional.

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