Kingdom Crusade propuso una experiencia de estrategia con elementos de rol, ambientada en un escenario de fantasía medieval con reinos en conflicto, dentro de la oferta más modesta de juegos de estrategia que tuvo la Game Boy en Occidente.
Es un título de perfil bajo dentro de su género, sin la repercusión de otras propuestas estratégicas más consolidadas, pero que cumplía su función para los aficionados al género en la portátil.
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