McDonaldland lleva a la pantalla portátil el universo publicitario que McDonald's construyó alrededor de Ronald McDonald, Grimace, el Hamburglar y compañía, en una estructura de plataformas pensada para el público más chico. Este tipo de licencias corporativas, hoy prácticamente extinguidas, eran moneda corriente en el catálogo infantil de consolas de los noventa.
Más allá de su valor curioso como pieza de marketing convertida en videojuego, ofrece una plataforma simple y colorida en línea con el resto de las licencias infantiles de la época. Es, sobre todo, una reliquia de una forma de publicidad que ya no existe.

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