Mole Mania sigue a un topo que cava túneles, empuja rocas y esquiva trampas para rescatar a su familia, secuestrada por un granjero. Detrás del proyecto estuvo Shigeru Miyamoto, y se nota: cada nivel es un pequeño acertijo autocontenido que premia observar antes que actuar, con ese equilibrio entre simpleza visual y profundidad mecánica típico de sus diseños. Es uno de los juegos de puzzle-acción más subestimados del catálogo de Game Boy, injustamente eclipsado por otros lanzamientos de Nintendo de la misma época, pero con un diseño de niveles que sigue sorprendiendo por su ingenio.
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