Monopoly trasladó a la portátil el célebre juego de mesa sobre comprar propiedades, cobrar alquileres y arruinar a los rivales, manteniendo las reglas tradicionales del tablero mientras administraba las partidas contra oponentes controlados por la máquina.
Es una adaptación directa de un clásico que no necesitaba reinventarse: la misma tensión de siempre entre la suerte de los dados y la estrategia de las inversiones, ahora disponible para llevar a cualquier parte.
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