Dentro de la misma línea editorial que los juegos de cocina de Nakayoshi, esta entrega se centra en el cuidado de un hámster virtual, con alimentación, juego y decoración de la jaula como actividades principales.
Es otro ejemplo del vasto catálogo de simuladores de mascotas que la Game Boy Color acumuló en Japón, un género que allí tuvo una popularidad sostenida durante toda la década de los 90.

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