El nombre mezcla el inglés "phantom" con "zona", una construcción poco convencional que no permite identificar con certeza el estudio detrás del juego ni los detalles concretos de su sistema o su historia. Lo único que el título deja entrever con algo de seguridad es una ambientación ligada a lo fantasmal o a alguna dimensión alternativa.
Como con otras rarezas del catálogo japonés menos documentado, su atractivo hoy pasa más por la curiosidad arqueológica que por certezas sobre su contenido; queda a la espera de que algún día aparezca más información confiable sobre él.

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