Schiffe Versenken lleva a Game Boy el juego de mesa tradicional de hundir la flota enemiga a partir de coordenadas, un clásico atemporal que no necesita de grandes efectos para funcionar: solo lógica, memoria y algo de suerte para acertar dónde se esconde cada barco rival. Es una adaptación fiel de un juego que existía mucho antes de los videojuegos, y que la portátil supo trasladar sin perder su esencia estratégica.

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