Soccer Manager apostó, como su nombre indica, por el lado administrativo del fútbol: armar plantillas, definir tácticas y llevar a un club a través de una temporada, sin la representación directa de los partidos que sí ofrecían los juegos de fútbol arcade de la época. Es parte de esa tradición europea de simuladores deportivos de gestión que floreció con fuerza en las computadoras hogareñas y migró también a la Game Boy.
Sigue teniendo público entre quienes disfrutan más de armar una estrategia de club que de controlar a un jugador en la cancha, un género que la portabilidad de la Game Boy hizo todavía más práctico para partidas de escritorio improvisadas.

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