Toki Tori marcó el debut del estudio holandés Two Tribes, con un juego de puzzle y plataformas protagonizado por un pequeño pollito que debe rescatar a sus hermanos huevo usando un puñado de herramientas limitadas por nivel: telépodos, puentes, congeladores. Cada pantalla es un rompecabezas cerrado que exige planificación antes que reflejos, una fórmula tan sólida que el estudio la revisitaría años después en consolas de sobremesa.
Es, junto a su secuela, uno de los puzzles de plataformas mejor construidos de su generación: la versión de Game Boy Color, con recursos mínimos, ya contenía el germen del diseño elegante que después llevaría al juego a relanzarse una y otra vez en plataformas modernas.

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