X-Men: Mutant Academy tuvo su origen como juego de lucha tridimensional para PlayStation, con un plantel tomado directamente del cómic y la serie animada de los X-Men. La versión de Game Boy Color reconstruye esa misma premisa de combate uno contra uno en dos dimensiones, adaptando los poderes mutantes de personajes como Wolverine o Cíclope a los controles y la pantalla de la portátil.
Para quien creció con el cómic o la serie de los noventa es una manera curiosa de revivir esos enfrentamientos internos del equipo, aunque el interés hoy es sobre todo nostálgico antes que competitivo.

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