Como cada año, EA Sports llevó su simulación de fútbol más popular a Nintendo DS con un desarrollo propio, distinto y más limitado que las versiones de consolas de sobremesa, pero que buscaba mantener la esencia de la franquicia: plantillas licenciadas, competiciones oficiales y un sistema de control adaptado al hardware más modesto de la portátil.
FIFA 11 llegó en un momento de plena consolidación de la saga como líder indiscutido del género frente a Pro Evolution Soccer, y su versión DS -aunque lejos en ambición de PC y consolas HD- ofrecía una alternativa portátil sólida para los fanáticos del fútbol que ya llevaban la franquicia consigo en la mochila.

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