Clásico del circuito pirata: un personaje con brocha debe pintar cada pasillo del laberinto mientras esquiva perseguidores, en la estela de Amidar y Crush Roller. Circuló en incontables multicarts y bajo varios nombres, incluido el Booky Man español de Gluk. Patrimonio famiclone puro: simple, adictivo y omnipresente.

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