Bandai adaptó la saga del Rey Demonio Piccolo con un sistema insólito: movimiento por tablero y combates resueltos con cartas, mezclando aventura, rol y azar estratégico. El tono es más oscuro que el debut y el sistema, sorprendentemente absorbente, fundó la fórmula que las entregas Z heredarían. Curiosidad clave de la genealogía Dragon Ball.

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