Así se llamó en Europa la segunda entrega NES de Bomberman: mismo White Bomber, mismos laberintos de bloques destructibles y la fórmula eterna de acorralar enemigos con bombas de mecha corta. El rebautizo europeo es parte del folclore de la marca. Multijugador competitivo incluido: la semilla de mil tardes de traiciones entre amigos.

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