Cartucho de acción del catálogo español sin licencia, bautizado con la contundencia publicitaria de la época: El Destructor. Distribuido para la enorme población de clones de NES que circuló por España, típicamente reetiquetando producción asiática con empaque local. Patrimonio popular de una escena que hizo su propio mercado paralelo con total desparpajo.

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