Carreras de lanchas (1991) con estructura de circuito profesional: apuestas entre carrera y carrera, rivales con retratos y bocas grandes, y un manejo que alterna vistas cenitales y de persecución con sorprendente frescura. Nunca fue superventas y por eso mismo se volvió consejo de conocedor: de los deportivos-arcade más redondos y menos celebrados del catálogo.
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