Curiosidad mayúscula del circuito chino: un cartucho que toma prestado el nombre con que China conoce a Counter-Strike y lo estampa sobre acción antiterrorista de 8 bits. El fenómeno de los cibercafés traducido al hardware de la abuela, sin licencia ni pudor. Como documento del diálogo entre eras del videojuego chino, no tiene precio.

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