La versión americana del desafío de la escudería italiana (1992): temporada completa de Fórmula 1, boxes, reglajes y esa vista de persecución que la generación de 8 bits perfeccionó a fuerza de trucos. El atractivo era el uniforme: correr para Ferrari sin salir del living. Automovilismo licenciado de fin de era con oficio genuino.
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