La escena homebrew se permite bromas serias: Fruit Shinobi mezcla disciplina ninja con fruta que vuela en pantalla, en un arcade de reflejos pensado para partidas rápidas y récords personales. Diseño directo, controles al grano y esa sonrisa cómplice de los juegos hechos por fans para fans. La Famicom imaginaria de los dojos frutales existe, y se juega bien.

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