La escena homebrew rescató uno de los juegos matemáticos más antiguos del mundo: Nim, el duelo de montones donde quien toma la última pieza decide la partida. Geminim lo viste de 8 bits con presentación limpia y rivales de silicio. Minimalismo estratégico puro, demostración de que la NES también sirve de pizarra para teoría de juegos.

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