Adaptación del vehículo hollywoodense de Bruce Willis: un ladrón de guante blanco obligado a dar un último golpe. Plataformas, azoteas y sigilo torpe en una traducción videojueguil que corrió mejor suerte que la propia película en taquilla. Curiosidad noventera para completistas del subgénero de licencias cinematográficas de la NES.
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